Preguntas Frecuentes

A lo largo de nuestro trabajo en el programa de recuperación y actividades preventivas en la comunidad, nos hemos encontrado muchas veces con estas preguntas.

 

Preguntas Frecuentes

 

1. ¿Cómo es la adicción a las Drogas? 

2. ¿Probar alguna droga lleva a la adicción?

3. ¿Por qué consumen drogas algunos jóvenes?

4. ¿Hay drogas de mayor riesgo que otras?

5. ¿Se puede salir de la adicción?

6. ¿Cuando es necesario pedir ayuda?

 

 


1) ¿CÓMO ES LA ADICCIÓN A LAS DROGAS?

La adicción a las drogas se caracteriza por el irrefrenable impulso de consumir determinadas sustancias que tienen la propiedad de alterar los estados de ánimo y/o las percepciones. Este impulso, y la conducta que generalmente le sigue, no tiene en cuenta los riesgos o daños que pueden afectar a la persona en lo físico, familiar, social o económico. Nada tiene suficiente importancia como para inhibir esa conducta. El sujeto ha quedado capturado en una relación exclusiva y excluyente, que dificulta o impide la relación con otros objetos del mundo real. Esta compulsión con frecuencia induce mentiras, engaños, robos, incluso a los familiares del afectado. Se vive en un presente absoluto, desdibujándose la noción de futuro y del sujeto proyectándose en él.

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2) ¿PROBAR ALGUNA DROGA LLEVA A LA ADICCIÓN?

Todo adicto comenzó “probando” alguna sustancia. Curiosidad quizás; un más o menos difuso deseo de experimentar una sensación nueva, intensa; una escasa percepción del riesgo de activar un proceso que pudiera escapar del control. Todos creyeron durante mucho tiempo que podían consumir o no hacerlo, y que si lo hacían,  era una decisión voluntaria, autónoma, libre. Ya inmersos en la adicción, muchos tienen el valor de aceptar que no tienen el control, y a partir de allí pueden comenzar a pensar en iniciar un proceso de recuperación de sí mismos.No todos los que probaron alguna droga se transformaron en dependientes de ella. Factores biológicos y psicológicos son los que probablemente establecen la diferente relación con el objeto droga. Estos factores son generalmente desconocidos por la persona, y recién se hacen  – algunos de ellos – visibles durante el proceso terapéutico de recuperación. Hoy podemos afirmar que la angustia sostenida en algún momento “reclama” ser aplacada, y las sustancias psicoactivas aparecen como una alternativa accesible. Angustia generada por la carencia de seguridad, de amor, de contención y límites, de recreación, de estímulo, de posibilidades de desarrollo.
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3) ¿POR QUÉ CONSUMEN DROGAS ALGUNOS JÓVENES? 

El proceso adictivo se inicia en la infancia o en la adolescencia, según los sectores sociales. A mayor pobreza y marginalidad, menor edad. Las condiciones familiares son de fuerte influencia en  su activación y desarrollo. Muchas familias tienen dificultades para proveer a los niños y adolescentes los “nutrientes” emocionales necesarios, debido a su situación socioeconómica, a sus tensiones internas, a su desarticulación y, sobre todo en los sectores más pobres, a la ausencia de apoyo externo que compense estas limitaciones. Una vez iniciado el consumo, tiende a sostenerse por el alivio transitorio que provee, y por la reaparición acrecentada de la ansiedad y el malestar al cesar el efecto de la sustancia. Al cabo de un tiempo, variable según los casos, la droga, su búsqueda y consumo, ocupa gran parte de las energías de la persona, inhabilitándolo progresivamente para desarrollar eficazmente otras actividades.
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4) ¿HAY  DROGAS DE MAYOR RIESGO QUE OTRAS? 

Todas las sustancias psicoactivas, por las características de su  acción sobre el organismo- modificación de los estados de ánimo a través de su influencia en el sistema nervioso central- conllevan el riesgo de que la persona adquiera el hábito de consumirlas para evadirse de sentimientos displacenteros o alcanzar una excitación o euforia que  sus recursos internos no le  hacen accesible. La interacción entre la sustancia y la persona hará que este consumo sea moderado , abusivo o descontrolado. En ciertos ambientes se habla de drogas “duras”  y  “blandas”. Duras serían por ejemplo la cocaína en todas sus variantes y los opiáceos como la heroína. En el grupo de las blandas se hallaría la marihuana. Las palabras “dura” y “blanda”  aluden a una percepción táctil asociada a una determinada capacidad de provocar daños,  y podemos acordar que la heroína es más peligrosa que la marihuana, por su acción sobre el organismo y por generar con mucha rapidez la avidez compulsiva de su utilización. Pero no podemos desconocer que la obnubilación y ebriedad provocadas por el cannabis hace que muchos de sus consumidores reduzcan sus rendimientos académicos y laborales, sus habilidades comunicativas y sociales,  su capacidad de disfrutar de la vida  y enfrentar sus problemas en sobriedad. Cabría mencionar a dos drogas de uso común, nicotina y alcohol, que son en muchos casos de una “dureza” mortífera ( 40000 muertes al año atribuíbles al tabaco y un 5% de  alcohólicos en nuestro país dan testimonio de esta lamentable cualidad). Creemos entonces, que es prudente, más allá de tecnicismos clasificatorios, aceptar que siempre el consumo de estas sustancias entraña un riesgo, físico y psíquico. El que cada sustancia puede provocar por su acción química, y el correspondiente al proceso que puede poner en marcha. En nuestra Institución vemos cotidianamente las serias consecuencias de estos dos fenómenos.
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5) ¿SE PUEDE SALIR DE LA ADICCIÓN?

SI SE PUEDE… Se requiere tener conciencia del problema, deseo de resolverlo, voluntad para intentarlo y  asistencia profesional adecuada al tipo de trastorno.Las características del programa terapéutico que deba implementarse dependerán de la imprescindible evaluación que se haga de la persona, de su adicción, de su conciencia de enfermedad, de la capacidad de su familia o red afectiva cercana para acompañar el proceso de recuperación. En algunos casos será necesaria la internación por un período variable  y en otros será suficiente abordar el problema en la modalidad ambulatoria.La internación podrá ser de puertas cerradas o abiertas, según la psicopatología del paciente, su deseo de recuperación y las situaciones que haya generado como consecuencia del problema que lo aqueja. El tratamiento ambulatorio será indicado cuando los aspectos sanos del paciente y el apoyo de su red social primaria sean suficientes para afrontar la tensión provocada por el contacto, aunque limitado por las restricciones que se establezcan, con el medio social.
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6) ¿CUÁNDO ES NECESARIO PEDIR AYUDA?

Es común que el consumidor de drogas (o abusador del consumo de alcohol) afirme que controla  ese consumo. Incluso en los casos, frecuentes, en que íntimamente sabe que no lo hace. Cuando su abuso lo conduce al deterioro de su salud física y mental, de sus vínculos familiares, de sus rendimientos en el trabajo o estudio, es evidente (aunque él no lo vea) que ha llegado el momento de solicitar ayuda. ¿Por qué hacerlo? Porque llegado a este punto, sin esa ayuda no podrá resolver el problema. Aún así, muchos se resisten a dar este paso, por no poder concebir una vida sin drogas o por fantasear con que podrán consumir menos o salir del problema solos. Ante la conducta negligente o vacilante del afectado, la actitud de la familia debe ser la adecuada para ejercer la presión necesaria para sacarlo de esa parálisis autodestructiva. Lo que la familia haga  en esta circunstancia será más eficaz si resulta de la reflexión con asesoramiento de personal capacitado y con experiencia en este problema de salud.
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