Testimonios escritos

Algunos testimonios…

 

Soy Micaela, tengo 20 años y estoy en “Yo Soy” hace más o menos 1 año y 4 meses. Al principio se me hizo muy difícil querer hacer el tratamiento bien y aceptar los límites, reconocer que necesitaba que me guíen. Me fue duro empezar a aceptar esa realidad, pero después todo se fue alivianando, con voluntad, ayuda de mi familia y del staff. A cada uno de ellos quiero agradecerles profundamente por haberme tenido paciencia, haberme bancado. Quiero agradecer especialmente a mi mamá y a mi papá porque sin su perseverancia hoy no estaría como estoy, estoy feliz de poder terminar las cosas y empezar otras. Los quiero mucho.Gracias Nicolás, que me ayudás a reflexionar todos los días, la paciencia que me tenés, me hacés mejor persona, te amo un montón.Y obviamente un eterno gracias a mi psicólogo Pablo que me acompaño en todo el tratamiento, siempre diciéndome las palabras justas, gracias a Juan Carlos que me permitió seguir con él que me hizo muy bien la terapia con él. En fin, gracias a todo “Yo Soy”.El águila, es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años de vida tiene que tomar una seria decisión. A los 40 años: “Sus uñas curvas y flexibles no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta; su pico alargado y puntiagudo también se curva. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas. Volar es ahora muy difícil, entonces el águila tiene sólo dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared, donde no necesite volar. Entonces apenas encuentra ese lugar el águila comienza a golpear con su pico la pared, hasta conseguir arrancárselo. Apenas lo arranca debe esperar hasta que nazca un nuevo pico con el cual después va a arrancar sus viejas uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, prosigue arrancando sus viejas plumas. Y después de 5 meses, sale victorioso para su famoso vuelo de renovación y de revivir, entonces dispone de 30 años más.”En nuestra vida, muchas veces, tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación, para que reanudemos un vuelo victorioso, nos debemos desprender de ataduras, costumbres y de todo aquello que nos reprima o nos mantenga postergados. Solamente libres del peso del pasado podremos encontrar una renovación que nos permita vivir plenamente.

Micaela

 

Mientras escribo esto pienso que increíble llegar a tanto, qué alegría, después de tanto tiempo de idas y venidas finalmente logré ganarle o SEMIGANARLE la pulseada al mundo de las drogas, digo semi porque esto es una eterna lucha. Pensar que cuando entré, realmente no quería dejar de consumir o pensaba dejar unos meses y luego recaer, como hice en el anterior tratamiento, y me miro ahora, y realmente cambié. Costó y costó mucho, nunca llegué al punto de querer abandonar el tratamiento porque sabía que necesitaba un cambio para mi vida. Cuando hice la entrevista con Juan Carlos y me dijo que había unas ciertas restricciones me acuerdo que de muy mala manera contesté que no pensaba resignar nada, obviamente, altanera y egoísta como solía ser. Después de un tiempo me dí cuenta que resignar esas cosas que me hacían mal y entregarme al tratamiento no era tan malo, ya que día a día iba sintiéndome mejor, sin estar intoxicada. Lo que más me costó cambiar fueron mis actitudes, fui una soberbia y a veces cuestionaba mucho las reglas, como no cantar canciones apológicas o tener modales en la mesa, también me costaba hacer los talleres como yoga o biodanza.Hace 4 años estaba de psiquiátrico en psiquiátrico, de lugar en lugar, en un tratamiento que no servía más que para empeorarme, sin ninguna meta, sin nada porque luchar y hoy me parece increíble con 21 años y 1 año y 5 meses de abstinencia, tener mi trabajo, mi dinero, mis amigos, mi familia, mi novio, mis mascotas y un millón de proyectos. Lo veía tan lejano y ahora por suerte pude alcanzarlo. Como dice un gran sabio cantautor “el futuro llegó hace rato” y ya lo creo que es así.Gracias a todos, a los operadores por estar en todo momento acompañándome, cuidándome, dándome consejos para seguir y hasta retarme porque gracias a eso modifiqué mucho. A mi psicólogo Juan Martín, que se banco todas y más, que me encaminó y me llevó a sacar cosas de mí que nunca pensé que las tenía tan guardadas. A mis compañeros y compañeras de tratamiento y vida, porque supieron cosas de mí que, dudo alguna vez, se las cuente a alguien más. A mi familia y a mi novio les debo mucho, ya que estuvieron firmes siempre, desde los que tengo acá en Argentina hasta los que están allá lejos en España, a otros familiares les agradezco que no se hallan metido en mi tratamiento porque la verdad me hicieron un favor.A mi amiga incondicional, que nunca me faltó, NUNCA pero nunca me falló y eso es difícil de encontrar.Mi consejo es darle siempre para adelante, no rendirse nunca ni flaquear, y ante la menor duda de que algo malo pase recurrir a alguien, que ahora no están solos ni estoy sola, ahora nunca más vamos a estar solos.

Luisina

 

En primer lugar quiero agradecerme a mí por haber tenido la fuerza allá por Octubre del 2012 de haberme aceptado y reconocido como adicto y entender que de ésta enfermedad es imposible la recuperación sin la ayuda de un profesional.Agradecerme por empezar a valorarme, a quererme y entender que necesitaba un cambio en mi vida. Fue el comienzo de un proceso de transformación personal muy fuerte, no me fue fácil al principio sentarme en los grupos con mis compañeros y empezar a hablar de mí. Me aburría, no quería escuchar, me costaba venir, no lograba una adaptación adecuada al tratamiento. Con el correr del tiempo y la confianza que me brindaron mis compañeros y los operadores empezé a abrirme al grupo. La primer fase trabajé mi abstinencia, me adapté a las pautas, me dí cuenta que había que venir, no había excusas para faltar. Tenía que ser constante y mantener la rutina, cumplir con mi obligación, cambiar mi forma de vida, volver a empezar de nuevo.Fue muy difícil, pero al notar como mi vida cambiaba, decidí seguir adelante. Llegué a la segunda etapa, donde tuve que pensar la manera de generar vínculos, romper la burbuja del tratamiento y buscarme una actividad paralela. Comencé con teatro y logré terminar el primer año, en marzo empiezo con el segundo año y me propongo cumplirlo. Fue pasando el tiempo, nunca falté a los grupos, necesitaba estar, era mi lugar, me había costado mucho encontrarlo y por fin me lo había ganado.Quería aprovecharlo al máximo, quería escuchar a los operadores, a mis compañeros, quería aprender de ellos.Me fui acercando a mi familia, a mis hermanos, y sobretodo a mi hijo, se generó un vínculo nuevo, un vínculo sano, por fin notaba cambios en mi vida, empezaba a disfrutar las cosas de otra manera, las veía distintas, empezaba a sentir diferente, a querer de una manera más sana y genuina.Llegando a las etapas finales del tratamiento, me vinculé con algunos de mis compañeros de grupo, decidimos empezar el curso de operador terapéutico, nos dijimos que íbamos a ir y lo terminaríamos. Hoy puedo decir que lo logramos y que gracias al curso conocimos gente maravillosa, que nos escucha, nos entiende y nos acepta, verdaderos amigos.La etapa final me dio cierto miedo, estoy terminando el proceso más importante de mi vida, siento que puedo, que es cuestión de proponerse un cambio y mirar hacia delante, que lo que cuesta es porque vale, y vale mucho.Fue una experiencia de vida única y estoy seguro que irrepetible, de cambios, de tomar decisiones personales fuertes, de aceptaciones.Hoy termino el tratamiento y lo primero que se me viene a la cabeza mientras escribo es mi hijo, él fue mi bastón en el tratamiento junto con mi familia. A ellos también les tengo que agradecer, ellos también terminan el tratamiento, ellos vinieron, estuvieron conmigo y aceptaron sus pautas. Me llevo la amistad de Ariel, Luis, Leandro y sus familias.Tengo que agradecerle a mi hermano Cristian y a Sabrina, Morena y Lara, a Patricio, Natalia, Maxi, a mí mamá y mi papá incondicionales al lado Mío, se bancaron y sufrieron igual o más que yo, nunca dejaron de preguntarme y de estar presentes. A mi tía, que en el día más importante de mi vida está acá presente y a la persona con la que nos estamos conociendo y aceptando, Natalí…a todos les agradezco de manera infinita y los amo.Agradecerle a Jorge por sus retos y devoluciones, sinceramente me cambió la forma de ver las cosas, de saber que no todo es como pensamos, de que se necesitan hechos y no palabras para demostrar. A Walter, fiel ejemplo de que se puede, que es posible una recuperación y lograr vivir una recuperación, de disfrutar las cosas de otra manera. A Cristian, por el amor que le tiene a éste trabajo, por su paciencia, voluntad, dedicación, por haberme ayudado en decisiones personales y estar siempre disponible, sin importar día y horario. Agradecerle a Mariela por estar con nosotros, por escucharnos y aconsejarnos. A Susana, guía del tratamiento en la etapa final, proceso distinto y único dentro de éste. Y también a todo el Staff de “Yo Soy”.Y me vuelvo a agradecer a mí, hoy todos los cambios fueron posibles debido a mi esfuerzo, mi voluntad, mi perseverancia, mi fe, y creer que en la vida si se quiere se puede. GRACIAS.

Ignacio
 

Buenas noches, mi nombre es Matías tengo 18 años. Empecé en “Yo Soy” el 22 de Mayo de 2012, desde ahí empezó este largo camino obligado por mi madre quien no sabía en lo que andaba ni lo que hacía.Al principio no entendía porqué tenía que ir, no sabía todavía que tenía un problema hasta que después de un tiempo empecé a sentir cosas que antes pensaba que a mí no me iban a pasar, sentía que necesitaba sustancia y anestesiar para hacer todo lo que no podía hacer. Con tiempo empecé a asumir que tenía un problema y que no lo iba a poder solucionar solo, en ese momento escuché una frase: “Entrégate al tratamiento, dejá que ellos manejen tu vida por un tiempo hasta que vos mismo puedas” así fue, pasaron los días y me iba sintiendo mejor.Pasé a fase 1 con mucha contención de parte de amigos y mi familia, pasaba el tiempo, pasaban compañeros que me enseñaban muchas cosas para estar mejor, empecé a notar como iba arreglando errores del pasado, empezaba a sentir logros.Como mis relaciones con la gente cambiaba y me veía mejor, eso me daba ánimo para seguir.Pasé a fase 2, la parte más difícil junto a fase 3, muchas faltas ya me veía superado, no quería ir más a las terapias ni a los grupos, estaba por entrar en un momento crítico del tratamiento. Llegó mi primer recaída, empecé a juntarme con los mismos de siempre y me lo callaba, sentía otra vez la misma sensación de poder con todo.En los grupos de egreso fue que se dieron cuenta que cada vez estaba más raro, me hicieron un reactivo que dio positivo y de ahí en más todo empeoró. Las relaciones empezaron a decaer, empecé a caer de vuelta en el pozo en el que estaba, quise dejar completamente el tratamiento, mi madre me lo impidió diciendo que era eso o estar internado, no lo entendí hasta que el día 9 de Octubre me dí cuenta en los ojos llorosos de mi tía que no era lo que quería para mi vida, esa misma noche me puse de novio con Mercedes quien ahora me acompaña en los momentos en los que quiero o me dan ganas de consumir.Empecé hospital de día nuevamente con el objetivo de llegar al egreso y acá estoy 4 meses y 2 días después. Este es mi verdadero yo, quien no tiene miedo en decir lo que piensa ni lo que siente.Agradezco a cada uno que me apoyó en todo momento, familia, amigos, compañeros, a todo “Yo Soy” y en especial a Jorge quien me banco por muchísimo tiempo.

Matías
 

Dice la filosofía de “Yo Soy”: “Estamos aquí porque no hay ningún otro refugio donde escondernos de nosotros mismos”.Cuando la Psiquiatra de Matías me dijo que él necesitaba un tratamiento tomé conciencia que de la enfermedad no se sale solo. Yo ya conocía un poco el tema, lamentablemente por el caso del papá de Matías, hace muchos años, y creí que no me iba a acercar a esta enfermedad de nuevo.Pero miré a Matías a los ojos y vi que el solo no iba a poder salir de la adicción. Verlo es tomar conciencia de que existe la enfermedad y verlo es el principio de la solución dicen en “Yo Soy”.Cuando entré y vi ésta casa y su personal no dudé un instante y cuando el Lic. Juan Carlos lo indicó me aferré al tratamiento. Matías no se negó en un principio y eso fue bueno. Tomar conciencia es un gran peso y traer a mi familia fue un esfuerzo importante. Alguien de nuestra familia no pudo o no supo como acompañarnos pero seguimos igual, mi hermana nos acompañó, al igual que Martín, el grupo Scouts y sus dirigentes, compartimos con otras familias momentos duros, de dolor, de compartir miedos, experiencias y a aprender a andar en este camino. Aquí una persona puede manifestarse claramente, dice la filosofía. Y así viniendo a las reuniones, en el encuadre de fase I, nos atrevimos a luchar. A dar pelea, con los operadores en el día a día, en el dolor de la recaída. “Dónde podremos conocernos mejor sino en nuestros puntos comunes”. Y fue crecer, transitar y confiando en nuestras fuerzas estamos hoy aquí. Sobre estos cimientos mas para nosotros mismos y para los demás. Todos ellos nos acompañan, no estamos solos, entonces el camino realizado valió la pena.Solo resta agradecer, agradecer profundamente a cada uno que trabaja en la asociación, que no solo es un trabajo, sino hay cariño puesto en cada cosa que se hace. Por ellos también se logra esto. Estamos aquí terminando una etapa pero fuertes para empezar otra que está llena de proyectos, con nuestra familia aquí sobre estos cimientos podemos asentarnos y crecer.Quiero agradecer también a todos los familiares que han compartido las reuniones, a los amigos que pudieron venir, a un ángel llamado María que seguro nos acompaña y a Matías que ha logrado superarse y encarar una nueva vida. TE AMO HIJO.

Fabiana (Mamá de Matías)
 

 

En primer lugar quiero agradecer a todo el equipo terapéutico que sin la ayuda de ellos no hubiera sido posible la transformación de Federico. Agradecer a los compañeros de tratamiento que contuvieron y alentaron a Federico. Como así también mi agradecimiento al mismo Federico quien puso toda su energía para poder trascender esta prueba que le impuso la vida.Hoy Fede ha nacido de nuevo, los cambios en él son sorprendentes y admirables, no es el mismo Federico que ingresó a “Yo Soy” hace un año y medio atrás.Y mi agradecimiento también esta dirigido a la vida misma que me brindó estos hijos, los que vinieron a mi mundo para enseñarme y transformarme.Todo en nuestras vidas tiene un sentido. Saber que mis hijos eran adictos fue en un primer momento muy doloroso y angustiante llenándome de culpas y miedos pero ahora puedo entender que tenía un sentido. Era el camino que tenía que transitar mi familia. El sentido para auto-evaluarme, reconocer mis fortalezas y debilidades y de esta manera poder cambiar mis actitudes erróneas, mejorar la comunicación con mis hijos, ser más compasiva y tolerante y principalmente aprender a aceptarnos…aceptar nuestros defectos y virtudes, aceptar a nuestros hijos y padres tal cual son, aceptar al otro con sus aciertos y debilidades, aceptar lo que el universo nos muestra.Si tenemos una mirada más compasiva sobre lo que nos sucede, podemos transformarnos y transformar nuestro entorno. Para Federico, el sentido de este tratamiento ha sido poder descubrirse y descubrir que dentro de su corazón hay un mundo hermoso para ser vivido con pasión.Hoy nos vamos de “Yo Soy”, pero todavía nos falta mucho por aprender, sé que es un largo camino, a veces tiene pendientes muy peligrosas, pero optando siempre la mejor actitud hacia lo que nos toca vivir, con amor y comprensión , entendiendo que cada día vivido nos deja de regalo experiencias para nuestro constante aprendizaje, podemos llegar a nuestras metas mas deseadas.Es mi deseo para todos ustedes que sean muy felices y que no se detengan en el camino, aunque parezca muy difícil de llegar, se puede llegar, y si no está en tus manos poder cambiar el sendero de ese camino, siempre podrás elegir la actitud con la que camines por ese sendero.

Alejandra (mamá de Federico)
 

 

Fede yo te quiero reconocer todo el esfuerzo que hiciste en todo tu tratamiento, ya que no es fácil hacerlo, entregarse a las normas y aún más entregarse uno mismo para poder contar sus cosas más íntimas con los demás.Tus logros personales son muy grandes ya que el cambio que hiciste fue muy bueno y sé hoy en día lo que te costó. También te quiero pedir disculpas ya que en la mayoría del tratamiento yo no estaba de acuerdo porque yo también estaba con la misma problemática y tenía consumo en casa y te quiero valorar ese gran esfuerzo que hiciste para no tener ninguna recaída.Te quiero mucho y estoy muy contenta por todo lo que pudiste lograr en este año y medio.Quiero decirte que sos mi ejemplo a seguir.

Brenda (Hermana de Federico)
 

 

Mi nombre es Micaela, estoy en Yo Soy hace dos años. Cuando entré a Yo Soy, no quería saber nada, me acuerdo que el día que llegué mi mamá fue a buscarme al colegio para que la acompañara al médico, la odié en el momento pero hoy se lo re-agradezco  por qué si no fuera por ella no estaría hoy así y la verdad que no la estaba pasando bien antes. Perdí mucho consumiendo, a personas importantes que se alejaron de mí por qué no podían verme mal y no poder ayudarme. Perdí a mi abuela y me da bronca por que no me pudo ver bien antes de morirse y eso no me lo puedo perdonar pero yo ahora todo lo que hago lo hago por ella. Yo les diría a los que recién empiezan que se puede, que cuesta pero con voluntad y esfuerzo todo se puede. Agradecimientos tengo muchos, a Naty, a Jorge, a Andrés , por bancarme todos los días, a Lili por ayudarme a mejorar la relación con mi mamá, a Walter, a mis compañeros por ayudarme en las buenas y en las malas, a Nancy por recibirme con una sonrisa todos los días, a Romina, a Claudia por seguir apostando en mí, hasta el final. A Mónica Arrufat por ayudarme con el colegio, a la Institución en general por qué nunca pensé que llegaría este día y estoy muy agradecida a todos.

Micaela
 

 

Agradezco a “Yo Soy”, a todos los que integran el equipo por éstos 2 años de tranquilidad y paz, porque desde el primer día que Micky empezó el tratamiento el 28 de Noviembre de 2011 no sólo sentí tranquilidad sino también me sentí acompañada. Desde el primer momento que llegué y hablé con el Lic. Romer, cada palabra que él me dijo no me hizo dudar ni por un segundo para que Micky empezara el tratamiento y las palabras de Romer siempre quedaron en mi mente. Gracias Romer por todo.

Desde el inicio del tratamiento en las reuniones familiares donde estaban Susana y Andrés me sentí acompañada, querida, el carisma de Susana y sus consejos me hicieron sentir fuerte para poder acompañar a mi hija y no culpable.Bueno, de Andrés que puedo decir, siempre tenía la palabra justa, su firmeza, sus exigencias y límites y la seriedad que tenía hizo que Micky le tomara respeto ya que él fue uno de los ejes principales del tratamiento de mi hija porque en mi caso en particular me sirvió muchísimo decir: “Andrés, lo dijo” y así Micky cumplía sus consignas del tratamiento.Por eso Andrés, siempre estaré agradecida con la ayuda que me diste para que hoy mi hija esté recuperada.También agradezco a Jorge que siempre estaba dispuesto a escucharme y a hablar con Micky. A Naty, por aconsejarla y ayudarla siempre. A Lili, que es un amor de persona y siempre dispuesta a ayudar y obviamente a Claudia que más allá de ser su terapeuta se ocupaba de las cosas particulares de Micky como el colegio y otras actividades. Claudia, siempre estaré agradecida por todo lo que ayudaste a mi hija y también mil gracias por ir a verla cuando estaba internada, por todo lo exigente y firme que sos, yo diría que gracias a vos hoy Micky está egresando, sos la mejor terapéuta de eso no me queda duda. Además, le agradezco a Nancy siempre predispuesta a escucharme cuando tenía algún problema o inconveniente con mi hija y los operadores estaban en reuniones, ella me escuchaba, me daba fuerza y me tranquilizaba. Nancy gracias por todo.También agradezco a Marcela Costa quien siempre me escuchó y alentó cuando me sentía triste y desconsolada al tener a mi hija internada. Agradezco a los familiares y pacientes de “Yo Soy” que siempre me hicieron sentir querida, acompañada y que todos somos iguales sin distinciones y por último agradezco desde el fondo de mi corazón a la institución por toda la ayuda que me dieron con el tratamiento de Micky y hasta económicamente ayudándome a solventar los gastos del colegio de mi hija.Mis agradecimientos a los que hasta hoy me ayudaron a que Micky pudiera estar en Hospital de Día cuando ya sólo podía venir una vez a la semana por ser el único sostén de familia.Sólo tengo agradecimientos y llevo en el corazón todo lo bueno que fueron conmigo y con mi hija, podría decir que estoy feliz por conocer personas maravillosas en este lugar pero no puedo evitar que una parte de mí esté triste porque siento que voy a perder a una gran familia a la que aprendí a querer, la que me hizo sentir muy bien y a la que voy a extrañar un montón.Gracias a todos. Micky:Felicidades, llegaste hasta aquí y espero que sigas bien y que sepas utilizar todas las herramientas que aprendiste y gracias a Dios y a todos los de “Yo Soy” hoy podés volver a la vida. Hija te amo.

Edith (mamá de Micaela)
 

 

He llegado al final de un camino y comienzo de otro, un camino de vida libre de alcohol, a veces me parece que fue un sueño el ser adicta, es una extraña sensación, como que sucedió hace mucho, mucho, tiempo.Gracias al tratamiento, a todas las personas que integran “Yo Soy”, a mi terapeuta Susi, a los coordinadores: Naty, Andrés y Jorge, con quienes compartí más tiempo, a Lili en biodanza, a Virginia en teatro, a mis trabajos personales y grupales, pero por sobre todas las cosas, gracias al amor, contención y cuidados de mi familia, mi marido y mis hermosos hijos; pude reencontrarme conmigo misma, aprendí a valorarme, a expresar mis emociones, sentimientos y necesidades y disfruto esta nueva paz interior; cada día elijo mi calidad de vida, elijo vivir, elijo la libertad, elijo mirar a mi familia a los ojos, con una mirada transparente de gratitud y amor…No es fácil reconocerse y aceptarse como adicta, no es fácil recuperar la confianza de los seres queridos, es un trabajo diario, el día a día y confiar que se puede…ésta noche acá hay muchas caras conocidas, con muchos compartimos pedacitos de vida; a muchos no los conozco, son papás, mamás, familiares que tienen en “Yo Soy” un ser querido en recuperación, como lo fui yo. Quisiera transmitirles, desde mi humilde lugar, tanto a los familiares como a los pacientes, que nunca bajen los brazos, que usen todos los recursos y herramientas que nos dan en “Yo Soy”, para poner límites, decir “no” a tiempo. Aunque cueste y duela para evitar recaídas, y por sobre todo entregarse y saber que se puede elegir y apostar a la vida, que no es más que un camino de aprendizaje, cada día podemos redescubrirnos, sorprendernos del abanico de posibilidades que se nos presentan para poder ser “nosotros mismos” y disfrutar de ello, sabiendo que todo lo que hacemos, sentimos y expresamos, surge de nuestro verdadero “yo soy”.

Patricia 
 

 

Bueno, primero que nada, le quiero dar las gracias a la institución, a los terapeutas, coordinadores, y a mi familia por acompañarme en este proceso de sanación y luchar codo a codo con intensidad todo este largo tiempo, en ningún momento me abandonaron y si flaqueé en algo estuvieron ellos para marcármelo y así poder mejorar un poco más en lo más profundo en mi análisis y en el autoconocimiento.La verdad es que cuando empecé el tratamiento estaba destruido al igual que mi familia y mis seres queridos, mi entorno era catastrófico, no tenía amigos y mi cuerpo me pasaba factura, pesaba 66 Kg., mi cabeza daba vueltas pero desde el principio supe que me había equivocado de camino y quería volver con mi familia. Antes la relación con mis hermanos era muy mala, sólo había peleas, reproches, retos, y hoy en día entiendo porqué, pero en todo este tiempo no sólo recuperé a mis hermanos, también hice dos amigos que me van acompañar por el resto de mi vida y desde a partir de hoy la peleamos los tres juntos para ir hacia delante y nunca aflojar en nada. Gracias papá, por las charlas que tuvimos, me hicieron querer mejorar y juntos fuimos muy profundo descubriendo muchas cosas de mí y seguramente de vos también. Gracias mamá, por entender mi enfermedad, con vos también charlé mucho y sé que te costó mi tratamiento, pero también sé que confiaste mucho para que yo saliera de la adicción.Antes creía que la espiritualidad estaba en el cielo, en gurúes, etc. La buscaba muy lejos, pero en todo este tiempo y a lo largo del tratamiento me dí cuenta que al lado mío había ángeles peleándola: Cristián, Beatriz, Jorge, Walter, Juan Carlos. Todos peleando mano a mano con nuestros fantasmas, de igual a igual, sentados en una silla al lado de nosotros, todos trabajando por el bienestar del prójimo, priorizando. GRACIAS A TODOS.Para los que siguen en tratamiento o recién empiezan les doy un consejo y les voy a decir lo que a mí me dio mucha fuerza, no paren de analizarse, siempre busquen el progreso y el porqué, quieran entender cómo funcionan ustedes mismos, háganle caso a los terapeutas y a los coordinadores. Acepten lo bueno y lo malo que les dicen, todo sirve. Si están tomando medicación nunca la dejen por sí solos, a mí casi me cuesta el tratamiento y la vida, todo tiene un tiempo y lleva un proceso. Métanle mucha intensidad a todo, que se sale, y todo se puede. GRACIAS.

Lautaro
 

 

A los 16 años empecé  a consumir, pensando, tontamente, que era una “diversión” que no iba a complicarse. Obviamente no fue así. Con el pasar del tiempo el consumo fue aumentando al igual que aumentaron los “amigos” o juntas de consumo, descuidando a mi familia, mis amigos y las cosas que me gustaba hacer, estudiar, jugar al fútbol, leer, ir a bailar,etc. Los gastos también aumentaron, la plata no alcanzaba y ahí empecé a sacar plata de mi casa, de mi familia y estuve a punto de ir a robar a la calle. Mamá se dio cuenta de que algo andaba mal y me preguntó si era cierto que me estaba drogando. Obviamente lo negué, pero ella igual fue a pedir ayuda a Yo Soy. Me llevó a una reunión de altas, era emocionante, pero yo no quería sentir nada. Tenía ganas  de seguir en la misma. Aunque después de un tiempo las cosas fueron empeorando y quería cambiar algunas cuestiones, como no robar o empezar a hacer algo por mí y de la mano del consumo era muy difícil, o mejor dicho, imposible. Aparte de estas cuestiones, o por ellas, la droga empezó a causarme un efecto no deseado, empecé a sentirme paranoico. Lo ideal hubiese sido no llegar a ese límite…pero finalmente decidí pedir ayuda.

Julian
 

 

Antes de decidirme a realizar un tratamiento, mi vida era un fracaso, habia perdido literalmente todo, desde lo material hasta lo mas afectivo: casa, trabajo, familia, no tenia otra cosa mas que mi propia vida dominada por la adicción.Y me di cuenta que estaba enfermo, eso que me daba libertad no era mas que mi propia prisión.Cuando llegue a Yo Soy entre sabiendo que esta no era una oportunidad mas, una mas entre tantas. Era la última.No sabia a que me iba a enfrentar, lo que si sabia es que era mi mayor y unico desafio “dejar la droga”, y comence el tratamiento.Muchas son las vivencias, pero ninguna diferente a las que han vivido cada uno de uds.El desafio no fue nada facil, todo resultaba ser dia a dia mas dificil pero estaba convencida que no era imposible.No me desviaba de mi objetivo “dejar la droga”. Sentia la contencion y comprension de mis padres ya avanzados en el tratamiento, siempre dispuestos a dar la palabra justa, ya no podia mentir ni esconderme detrás de la mentira. Aprendi a escuchar y aceptar (cosa imposible en un adicto) a los operadores terapeuticos y a mi mama y mi hermana: mis guias.A los 3 meses supere la abstinencia, ahora la lucha era encontrarme a mi mismo. Sabia que el camino era uno solo y no podia desviarme, la meta era una sola: recuperarme.

  Lentamente fui encontrando la paz y tranquilidad que me brindaban los talleres de musicoterapia y reiky, trabaje sobre mi mismo, había perdido hasta mi dignidad y quería recuperarla, una manera era buscando trabajo y al cabo de 8 meses lo conseguí. En esta etapa me sentí seguro, curado, que el tratamiento ya había terminado, me confié, creí que todo lo podía y estaba volviendo a mentirme como antes, aun me faltaba recuperar a mi familia. Retome el tratamiento participando en los grupos de la noche, allí afiance la madurez y vi las cosas desde otro lugar, el verdadero lugar de la realidad. Aprendí a superar altibajos, enojos, angustias, broncas sin recurrir a otra cosa mas que a mi propio grupo y terapeutas.Habiendo transcurrido un año y 8 meses de tratamiento y habiendo recuperado a mi familia comence a descubrir la vida, que hay cosas por disfrutar, descubri la vida, que hay cosas por disfrutar, descubrí que me puedo mirar a los ojos a mi gente sin bajar la mirada, que se puede ser alguien sin mentir, que ser honesto es mi gran logro, que recupere la confianza en mi y hacia mi, que recupere afectos, y mi mayor satisfacción ver con orgullo crecer a mis hijos y darme cuenta que soy Gustavo, no el adicto.Agradezco a la institución que con esmero y profesionalismo me condujo a ser quien soy hoy y a todos los compañeros con lo que he compartido diferentes fases.
P.D. espero que mis palabras te sirvan en esos momentos de debilidad y sepas que estan escritas con sinceridad.

Gustavo
 

 

Empecé en Yo Soy el 4 de Enero del 2008, tenia 22 años, hoy ya 24.Empecé  a raiz de la enfermedad que causa el consumo de sustancias. Me llevaron mis padres despues de plantearse como solucionar mi problema, me llevaron a varios psicologos, incluyendo terapias alternativas y hasta llegamos a “negociar” mis salidas, la gente con la que me juntaba y cosas por el estilo. Pero en definitiva los problemas mayormente hay que solucionarlos de raiz y en algunos casos con medidas de seguridad severas.
En el principio estaba muy resistida al cambio, despues entendi que tenia que hacer mi mayor esfuerzo en dejar el consumo, cuando las ganas disminuyeron y fueron quedando lejanas llego el momento de seguir hacia un cambio mayor, un cambio de actitud hacia la vida, siguiendo las pautas de los terapeutas y operadores comenze a cambiar mis habitos, por ejemplo la forma de hablar, de vestirse y los codigos de la calle entre otros.
Sinceramente en el principio hice estos cambios en forma mecanica, pero mas tarde los cambios fueron tomando forma y acomodandose hasta llegar a un resultado del que puedo decir que me siento muy a gusto; basicamente estos fueron el cambio de perspectiva hacia la vida, hoy en dia tengo un buen trabajo, una carrera finalizada, amigos verdaderos, una familia mas unida, los pies mas firmes en la tierra y confianza y seguridad de mi misma.
Sinceramente estoy muy agradecida a que un grupo de persona que no me conocian me hayan ayudado , aconsejado y se podria decir tambien – salvado mi vida, la de mi familia y la de muchos de mis compañeros de tratamiento-
Sin mas que decir, me despido con agradecimiento y dejando mi aporte en esta carta que es para mi una obligacion moral, una obligacion hacia las personas que estan o estuvieron en una situacion similar.
Y a los Familiares y amigos les digo que – Esten cerca del que los necesite, escuchen su pedido silencioso de auxilio, confien en que van a salir bien, con esfuerzo, paciencia y constancia.

Alma
 

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